Resaca: Qué es y como aliviarla


Tras cada borrachera, casi siempre viene su compañera más desagradable, la resaca. Ésta se manifiesta de formas muy variadas de unas personas a otras y también depende de la cantidad de alcohol que se haya ingerido. Por lo general, la resaca se manifiesta principalmente por un dolor de cabeza constante y bastante molesto, mareos, nauseas, sensación de malestar general, debilidad y cansancio... Pueden aparecer muchos más síntomas pero esos suelen ser los que más frecuentemente aparecen.

¿Y por qué aparece la resaca? Son muchos los factores implicados en su aparición pero podemos decir que se debe, sobre todo, a la deshidratación y a los metabolitos que aparecen en el cuerpo tras la transformación del alcohol. Cuando alguien consume alcohol se estimula la eliminación de agua a través del riñón en lugar de su reabsorción. De ahí que se tienda a orinar más tras beber alcohol que tras beber cualquier otra bebida no alcohólica. Esto se produce debido a que el alcohol inhibe la producción de la hormona antidiurética cuya función es la de reabsorber agua en el riñón. Cuanto menos hormona antidiurética haya, más orinarás y esta orina tendrá un mayor porcentaje de agua (estará más diluída).

Esta deshidratación, junto a la pérdida de sales con ella, produce buena parte de las manifestaciones de la resaca. Pero no es la única causa. Cuando el alcohol se metaboliza la primera sustancia que aparece es el acetaldehído. Un metabolito muy tóxico que debe transformarse enseguida en acetato (que ya no es tóxico) y que podrá ser utilizado para obtener energías. Y es que el alcohol aporta muchísimas calorías: 7 calorías por gramo, un poquito menos que aportan las grasas.

Las enzimas que metabolizan el alcohol suelen arreglarse muy bien cuando las cantidades a metabolizar de alcohol son pequeñas y, por tanto, la presencia de acetaldehído es casi inexistente. Pero si la ingesta de alcohol es masiva y sólo te ha faltado por beberte el agua de los floreros, las enzimas que metabolizan el alcohol no dan abasto y entonces el acetaldehído se acumula dando los dolores de cabeza y las naúseas.

Aparte de la deshidratación y el acetaldehído, también hay pérdida del glucógeno (azúcar complejo del cual se obtiene la glucosa) en músculo e hígado y las sustancias que acompañan al alcohol en las bebidas alcohólicas pueden empeorar o disminuir la resaca. No todas las bebidas dan la misma gravedad de resaca.

Y ahora que sabemos un poco más a qué se debe la resaca, ¿Cómo podemos aliviarla?

Como ya hemos dicho, la deshidratación tiene un papel muy importante en la producción de la resaca. Si tras una noche de mucho alcohol, bebemos bastante (más o menos lo que hemos bebido de alcohol) antes de acostarnos, a la mañana siguiente la resaca será mucho más ligera y llevadera. Y si no os lo creéis, la próxima vez que vayáis decididos a emborracharos, podéis comprobarlo.

Comer algo antes de acostarse. Una pieza de fruta, bebidas azucaradas, isotónicas o alguna otra cosa ligera no sólo aportarán agua sino que también ayudarán a aportar glucosa y sales compensando un poco aquello que se irá perdiendo en mayor cantidad por el consumo de alcohol.

Tomar un analgésico (aspirina, ibuprofeno, etc). No hará nada sobre la resaca en sí misma, pero hará que sientas menos dolor.

Todos los demás 'remedios' fantabulosos que anuncian a bombo y platillo que curan la resaca no son eficaces o la alivian muy levemente. Y es que lo mejor es tomar medidas preventivas porque una vez que la resaca ha aparecido, aparte del uso de algún que otro analgésico y comer alguna cosilla, toca lidiar con las consecuencias.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo mejor: un gazpacho antes de acostarse

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